espera nuevo capítulo

Et  flatus in tenebris lucet

Para Esa Dama Obnubilada.

Cuando una flatulencia invita al diálogo.

El cholo Sutil

Publicado: hace 7 horas

El día iba terminando con la misma pasividad de siempre, y tu ligero cuerpo yacía en mi cama desnudo, libre de cualquier tipo de juzgamiento, libre de cualquier tipo de mirada libidinosa, sensible solo al roce de mis dedos. El ruido solo lo provocábamos nosotros con nuestras risas y nuestras desdichas, pero de repente, ese culo que tanto esfuerzo te cuesta mantener, soltó ese musical sonido: ligero, simple, átono: un delicado pero cómplice pedo. Te disculpaste con una risa nerviosa, y yo, encantando tomé el sonido como una coincidencia amorosa. Ese tenue sonido envolvió el cuarto, mis oídos, mi ser. Quería oírlo más, quería que cada día que pase, ese sonido este presente a mi lado. Llegué a pensar que ese sonido me acompañaría toda la eternidad, y que sería de los pocos elegidos que tengan la suerte de oírlos, olerlos y disfrutarlos. Y yo, como todo un caballero y desnudo ante ti, procedí también a tirarme otro pedo en respuesta a tu pedo inicial, para que esa complicidad nacida en las entrañas de tu estómago, no se sienta abandonada o caiga en el vacío.

Luego de seguir charlando, sentí que te conocía de toda la vida, y los siguientes pedos daban esa seguridad. Tu risa y la mía, tu confianza y la mía, y tu culo y el mío, a pesar de la diferencia de años, de distancias, de motivos y de personalidades, decidieron unirse y a la vez unirnos en nuestra soledad, esa soledad que te impulsa día a día a levantarte y ser mejor persona, y la misma soledad que alimenta mis lágrimas cuando nadie me ve. Y es allí, solo allí, que me di cuenta de que, un pedo tuyo, bastaba para sanarme…


Escrito por

El Cholo Sutil.

Bicho, perdedor, enamorado, escribidor. Fluctúo entre el amor descontrolado y la tristeza infinita. Géminis.


Publicado en

El Cholo Sutil

Narrativa light para catarsis necesarias.